Quería escribir, desahogarme y mostrar el mundo de tristezas y desdichas que se me ha encaramado en los hombros, quisiera gritar y salir corriendo, quisiera vivir y cumplir todos los sueños del ser amado... es difícil, pero no imposible.
Heme aquí como un alarido que me consume desde un tornado de sin sabores, de penas, de tormentas, heme aquí dando la cara desde las sombras, pidiendo perdones después de los errores... heme aquí, con ganas de vivir con vida y dejar de vivir sin alma.
Quizás ya nada vuelva a ser igual, quizás ya ni siquiera haya nada para luchar, para renacer, para volver a vivir y tratar de gritarle al mundo que quiero vivir, que quiero enmendar los errores cometidos, las desdichas causadas, las molestias pasadas y los compromisos inclumplidos.
Ahora, quizás ya sea tarde y haya tocado fondo, quizás ya estas palabras no tengan ningún valor y se las lleve el mismo virus que me carcome. Me estoy muriendo, muero lentamente, sufriendo en silencio, llorando oculto bajo sábanas... quizás esta sea una amarga navidad, de pronto ni siquera tenga esta navidad.
Es hora de partir, de acabar con el sufrimiento, con el temor, con el engaño y la mentira es hora de partir hacia un mundo desconocido... sólo en mis retorcidos sentimientos de culpa quedará guardado para siempre el amor hacia mi familia, hacia Adriana, hacia mis pocos amigos.
Ha llegado la hora de partir y sólo el titeretero que maneja nuestros destinos sabe qué siento, cómo lo siento y cuánto puedo aguantar... hoy he muerto. Moriré de una vez por todas, muchos descansarán, quizás otros se sientan culpables de mi muerte... pero ya nada importa.
Ojalá el dolor no sea tan grande, ojalá nadie me extrañe... ojalá pudiera vivir, pero no será así. tengo que morir para que le gente que amo y quiero pueda descansar en paz.
Para ti: Sabes que te amo y lo haré por toda la eternidad, hasta que mi alma se funda en el silencio de algún ángel benévolo que interceda por mí y perdone todos mis errores. Es hora de morir... de morir para siempre. TE AMO!





